Santa Rabia Magazine presenta una selección de poemas del poeta español Roberto García de Mesa (Santa Cruz de Tenerife, 1973) poeta, dramaturgo, narrador, dramaturgista, ensayista, filólogo, comisario de exposiciones, director de escena, artista visual y músico. Es licenciado en Derecho y en Filología Hispánica. También es Doctor en Filología Hispánica. Tiene su propia compañía de teatro. Ha publicado más de cincuenta libros de poesía, teatro, narrativa breve, ensayo, conversaciones y ediciones críticas, como, por ejemplo, Memorias de un objeto, Oblivion, Nausinoos, Superficie de contacto, Los cuerpos remotos, Razón y canibalismo, Sobre la naturaleza de la fragilidad, Apuntes teatrales, La señora Blume, Teoría de los ocho movimientos, Outside, Hamlet Post Scriptum, La edad del frío. Conversaciones con Antígona, Cinco ensayos sobre poesía escénica, Fractales, La poesía en el teatro, la pintura en la música, El teatro de vanguardia en Canarias (1924-1936), Conversaciones con Rafael Arozarena, entre otros títulos. Obras suyas han sido traducidas a varios idiomas.
 
 
 
 
Verás los juegos políticos desde tu seguro rincón de tela. Verás el teatrillo de los buenos modales desde un lugar secreto, lleno de dicha por ser alguien maduro y perverso a la vez. Verás tu cadáver pasearse delante de tu casa. Lo saludarás y mañana será otro día.
 
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Al empezar la partida de ajedrez, el peón está más cerca del centro; por lo tanto, tendrá más posibilidades de romper el tablero por la mitad.
 
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A veces, el rumor de la tristeza se transforma en un aleteo de mariposa.
 
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Nacemos sin perder una sola batalla, y es aquí, en el mundo, donde fracasamos en todas.
 
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No elegimos el sueño.
El sueño no nos pertenece.
La vida no es sueño.
No…
 
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Hay días en los que duelen los ojos.
Durante esos días se logran ver múltiples formas en la oscuridad.
Abres las compuertas del pensamiento y ya no estás aquí.
Porque en esos instantes no deseas volver.
Eres parte de algo impreciso.
Tu piel, entonces, navega a la deriva.
Pero no importa, si eres capaz de dibujar los contornos del aire.
Conseguirás volver si abres los ojos.
Conseguirás volver.
Aunque te duelan de tanto abrirlos y cerrarlos.
 
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Hay un poema de amor escondido detrás de cada palabra, en cada sombra de palabra.
Pero cada boceto que se extiende sobre una página es una nueva máscara que enarbola la bandera de una pasión descuidada e imperfecta.
Reconozco los instantes que se pierden, los que definitivamente se olvidan.
Y es que la vida te roba un gran trozo de tu existencia cada vez que pronuncias te amo.
Al no haberlo pensado antes, no sabes cuáles son tus cartas en este juego.
Y es que lo esencial es el fracaso y no la victoria.
Y en este fracaso es donde padecemos los resortes de la vida:
la magia infinita, el dolor, la inmensa tristeza y el silencio que todo lo envuelve.
 
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Si algo quieres, contempla mi crisis.
Mi permanencia en esta crisis.
No deseo estar en otro lugar.
Aquí me siento a salvo.
Porque abandono…
lo abandono todo.
Y no digo nada.
O casi.
Como ahora.
 
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Un dolor que alcanza su plenitud en la energía del asalto, en las fronteras de la duda, en la conciencia de un delirio decisivo. El amor es parte de ese dolor. El ser humano es ese dolor.
 
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Buscar la belleza como si fuera nuestro camino a casa. Con esa desesperación, con esa intensidad, con ese amor, con la ternura indispensable y el idealismo necesario, con la sensación de no saber, de sorprendernos con el dolor, con la fiesta de la vida, con los errores y aciertos, con la convicción de que, aunque no regresemos verdaderamente, tal vez podamos llegar.
 
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Detesto los límites del hielo. Yo nací para quemarme.
 
 
 
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