Paola Dávalos (Lima, 1991). De formación autodidacta. Ha realizado trabajos de gestión cultural. Es cofundadora del proyecto Días Circulares e integrante del grupo artístico Gugú Dadá (poesía y música) – 2017. También es parte del proyecto Verbo Húmedo (poesía erótica en escena) desde el 2019 hasta la actualidad. Sus textos han sido publicados en la antología Al Filo del Sol (primera antología poética en braille del Perú) – 2019.  Ha participado en distintos recitales, homenajes y eventos de poesía dentro del país y también en Argentina.
 
 
1
 
Sobre esa flor caen rayos de sol y se abre en impulsos
maravillada.
Ha despertado dentro
entre nervios y arterias, ebulle
enrarecida
por la compañía de ramas laberintosas
sintiéndose luminiscente campo
enterrado en figura
humana.
Deslinda imperfecciones
cerrando sus pétalos al anochecer,
protegiéndose de plagas y tristezas; y, sin embargo,
hay un eclipsado dolor en este cuerpo
que ahonda
en los detalles,
sobreviviente de emociones graves,
irrecuperable
la ceniza es fértil
y ahí yacen raíces del umbral agonizante
puesto en los ojos que besan,
desesperados,
 la fe.
 
 
2
 
Hay un rostro que irrumpe
el ciclo de mis acciones
detrás se esconde el mar  
vuelco a su corriente
y profundamente escucho
cómo oscurecen los hechos
lejos de todas las olas que siento
sigue burbujeante espuma sobre la superficie
donde se deja ver el cebo para pescadores de lo mismo
redado cardumen de entrañas grises
es de esperarse la de
presión no es para nada
dores
sino de seres sin nombre habitantes
del azul inframundo
sus tormentos cargan murmullos de inexistencia
purgando voces en redes
debajo de la
última piedra
devida.
 
 
MIRAR-ME
 
He visto
entrar y cerrar la puerta
levantar y dejar caer la copa
maquillar los vacíos y
abrir hemorragias
sonrientes
una y otra vez
avivando el pecho con
sórdidos golpes
 
conozco
la sombra de madera, vaivén, cristal falso o
criatura muda
cómo se esconde bajo el sol
de los otros
en un acto camaleónico
para luego descansar en la piedra agrietada
que es
 
pero su ímpetu de víbora
susurra reflejos
de interminables escaleras
que suman ecos pasados
volátiles faces
y yo desaparezco
en el fondo
intuyo
de nuevo tengo un rostro que
mirar-
me
y no temo
 
 
OFRENDA AL TACHO
 
He llorado a mares
¡oh metáfora que una vez fuiste!
marchita eres
entre muchas otras
la misma suerte tendrán
las imágenes que tengo de ti
de tanto nombrarlas
se harán livianas
exiliadas
atraídas por el lado oscuro de
mi mente;
bendito eres, fruto
del olvido lleno de
gracia indiferente
ruego porque tu uso
desborde la boca
de los bárbaros
que reman con la misma O
a cuestas
como hace siglos
 él, ganado arriado vuelve
a rimar blasfemo
en el denso lodo que pasta
junto a sus pares;
pronuncia el epitafio
ahora, es la hora de la muerte
su figura escampa
como cualquier otro entredicho
o lugar común que desprendemos a la vista
ignoramos de un borrón
y termina en ofrenda
al tacho.
 
 
Share This