© Fotografía: Inés Real.
 
Santa Rabia Magazine presenta 5 poemas inéditos del poeta español Miguel Ángel Real. (Valladolid, 1965). Licenciado en Filología Francesa por la Universidad de dicha ciudad. Reside en Francia desde 1991, donde trabaja como catedrático de español en el Lycée de Cornouaille de Quimper (Bretaña).Forma parte del equipo de Redacción de CRÁTERA como Delegado de la revista en Francia.Algunos de sus poemas en español han sido publicados en las revistas La Galla Ciencia, Fábula  y Saigón (España) en Letralia (Venezuela) y en las publicaciones mexicanas Marabunta, El Humo y La Piraña, así como en la antología de poesía breve “Gotas y hachazos” de la editorial PÁRAMO (España, diciembre de 2017). Las revistas francesas “Le Capital des Mots”, “Festival Permanent des mots” “Lichen”, “La terrasse”, “Revue Méninge”, “Touroum Bouroum”, “Météor”  y “Recours au poème” poseen algunos de sus poemas en francés, originales o traducidos del español. Ha publicado los poemarios “Zoologías” (Editorial en Huida, Sevilla), en marzo de 2019. y Como dados redondos / Comme un dé rond  (Editions Sémaphore, Francia), noviembre de 2019, edición bilingüe). Como traductor de poesía contemporánea en francés y español, ha traducido a más de cien autores en diversas revistas en Francia, España y América (Passage d’encres, Le Capital des Mots, Mange Monde, Recours au Poème, La Galla Ciencia, Crátera, El Coloquio de los Perros, Low-Fi Ardentia (Puerto Rico) o La Piraña (México). En esta última revista es director de las secciones “Le Piranha transocéanique” y “Ventana francesa”.

Traducciones publicadas:
            – “Fauves” (Editorial Corps Puce, Francia), poemas del autor ecuatoriano RAMIRO OVIEDO (Trabajo conjunto con Marceau Vasseur, diciembre de 2017)
            – “Erratiques”, poemas de ANGÈLE CASANOVA, fotos de PHILIPPE MARTIN. Edición bilingüe. Editorial Pourquoi Viens-Tu Si Tard, Francia, octubre de 2018
            – “Les travaux de la nuit”, de PAUL SANDA. Edición bilingüe. Editorial Alcyone, Francia (diciembre de 2018)

   
 
No podemos esculpir la luz:
es ella la artesana,
la que pone a prueba siempre
la maleabilidad de nuestras almas
(es decir, su esencia).
Y vence cada vez,
y nos muestra lo evidente
un día y otro día,
y construye en cada recoveco
las claras esperanzas
que uno tiende a olvidar.
Y nos obliga a ser
tan obstinados como ella,
que nunca es pregunta sino viaje y hallazgo.
 
 
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Atribuimos a las sombras la virtud del silencio
porque son como un doble sin ansias,
más tranquilo, despojado de obligaciones,
cuya única tarea es seguir nuestros gestos.
Tal vez sean ellas la quietud que no sabemos ser,
la proyección de nuestras desazones
sobre un plano constantemente nuevo
de una negrura no siniestra:
un simple negativo que no pide nada
y que nada dice de nosotros,
como un descanso perfecto
al que quisiéramos parecernos a veces.
 
 
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Hay calidad de recuerdo en los días con sol,
incluso cuando el tiempo se borra en un pasmo imposible.
La infancia zurcida de sueños es un eco tranquilo de presagios:
la corteza de un árbol que el devenir agrieta,
pero sin rencores, a sabiendas
de que de nada sirve pensar que se fue otro.
Sabiduría en brotes que no imaginaron nunca estos silencios
y que fueron alegrías serenas por ver el mundo, sin embargo.
 
 
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Yo solo vivo en los viajes
porque me ofrecen un presente sin contornos
que nada le debe a los días por venir.
Yo solo vivo si un paso
encuentra su razón al crear un camino
-machadianamente-
y si las sombras son esbozos, no certezas.
Me refugio en calles nuevas, sin ángulos,
en los planos que se vuelven valiosos manuscritos,
que intento descifrar con el afán de un niño eterno
y no creo en las horas que pasan
sin dejar una huella en la memoria.
 
 
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El poeta es un hombre como todos.
Nicanor Parra
 
Ser poeta es aprender a ser más claro,
saber cuál es la esencia de las espigas
y olvidar las montañas escarpadas
y las estadísticas.
Las ciudades se callan
pero en las palabras que hoy faltan
hay un germen de revoluciones que abonar,
un esmero de luz, de agua, una exigencia,
una justicia para esa inmensa mayoría
heredera de las voces de los poetas transparentes.
Y ser justo es soñar siempre
con los caminos que las palabras recorren
y no inquietarse si hoy los ecos son tenues:
somos piedras
y el calor del poema
nos hará, un día, lava.

 
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