Maximiliano Cid del Prado (Ciudad de México,1994)Lic. En Lengua y Literaturas Hispánicas(UNAM). En 2016 fue becario del Festival Cultural Interfaz Issste-Cultura/Los Signos en Rotación.Enel 2016 y 2017 coordinó el Seminario de Creación Literaria “RoqueDalton” en laFacultad de Filosofía y Letras. Sus poemas y ensayos han sido publicados en revistas electrónicas e impresas como Opción; Letralia; Blanco Móvil; Punto en Línea; Punto de partida, Buenos Aires Poetry, en periódicos como La Crónica, así como en diversas antologías nacionales y extranjeras destacando la realizada por el concurso de poesía“CastelloDiDuino” en Italia.Ha participado en diversos eventos literarios locales e internacionales como la FILZócalo; FILMinería; el Festival Internacional de Poesía José María Heredia; El Escalofrío Azul, Veintitantos poemas y un brindis; Festival Di/verso; Coloquio Nacional Palafoxiano, entreotros. En  junio del 2019 fue ganador internacional de la IX edición de los Premios Deza de Poesía en Toledo, España. Actualmente es editor de la Revista Literaria Taller Ígitur, gestor de Crítica y Pensamiento en México, del Encuentro Nacional de Poesía:Diótima Versar Poéticas; miembro del  PEN Club México; y director de la Congregación Literaria de la Ciudad de México.
 
 
 
Entrevista al poeta Carlos Maximiliano Cid del Prado
por Athiná Stylianí Michou
 
 
1.¿Cuál crees que es la razón que hace que la poesía siga existiendo como género literario?   
 
Creo que la poesía es intrínseca al ser humano, la historia de la humanidad es la historia de la poesía. Es común asociar a la poesía con el acto de escribir y con ello establecer juicios de valor propios para ese hecho, sin embargo es preciso recordar que la escritura es hija del sonido. Oralidad: memoria, canto y belleza. Pienso entonces en la historia del arte, en las pinturas rupestres por ejemplo, las cuales pese a su datación y soporte encarnan un acto complejo: un avance en la técnica del arte antiguo. Representación pictórica del mundo, contemplación, testimonio de lo hecho: pigmentos, mezcla y trazo. No así el poema, el poema es remoto. No se necesita otra cosa que el cuerpo y la vida para formar un canto bello. La articulación del lenguaje permite crear, encadenar sonidos y nuestra cualidad imaginativa, cargarlos de significado. Imaginación y mundo. Ritmo significante. Composición infinita de signos.
            Ahora bien, concibo a la literatura como un acto poético idéntico a un fractal que se desenvuelve y ramifica, doblándose y desdoblándese en diferente alturas, es decir, como un continuo fragmentado. Semejante a un compás musical larguísimo, la literatura es una cadencia creadora que se concentra en diferentes unidades de tiempo con un pulso rítmico de intensidad variable. Contrapunto de átonas y tónicas, todo es un juego de ritmos en distintos niveles: largo, corto y sus sinónimos. La poesía es una instancia de ese continuo, un momento breve e intenso: concentración y tensión de lo poético. La narrativa y el ensayo, por su parte, también son instancias de ese fractal pero con una duración e intensidad distinta.
 
2.¿Qué es el sonido para ti en la poesía? Si tuvieras que representar la poesía con un sonido o una palabra, ¿cuál sería esta? 
 
La literatura es heredera de la oralidad. Impostar la voz para leer de cierta forma un poema, para emular cierto tono, habla sobre sistemas elocutivos abrevados, estudiados y utilizados al momento de recitar. Una palabra tiene peso, altura, profundidad, textura, color, edad y duración. Los fonemas que componen una palabra se someten a una evaluación cuantitativa y cualitativa para determinar su valor. Así, una vez calibrada, comparada con las adyacentes e inventariada, se puede determinar qué lugar, momento e importancia tendrá una palabra en el poema. Existe entonces al momento de escribir o recitar, una conciencia lingüística definida e intencionada. Cadencia, musicalidad, acento. La métrica utilizada define el estilo de cada poema. El estilo es el tiempo: adapta o imita, a veces trasciende. Poesía para mí es ritmo.
 
 
3. ¿Cuando lees poesía para ti mismo, prefieres recitar el poema en voz alta o no? Y ¿por qué? Si lo recitas también en voz alta, ¿qué es lo que te ofrece escucharlo en voz alta y qué es lo que te ofrece sentirlo sin recitarlo en voz alta?  
 
Primero lo leo mentalmente. Si el poema me sorprende, si produce en mí ensueño, lo leo en voz alta para saborear cada palabra como un mantra. Todo buen poema se recita como una oración, con igual fervor, con igual cuidado. Por el contrario, pocas veces leo en voz alta ensayo o narrativa, me siento torpe porque la cadencia natural de mi voz es más lenta. Prefiero la rapidez mental al momento de la lectura. No así cuando escribo, tanto poesía como ensayo, debo recitarlos primero para escucharme, para calibrar mi ritmo y elegir las palabras que usaré.
 
4. ¿Cuáles son los sentimientos que brotan de ti cuando lees poesía tuya como si fueras otro que la estuviera leyendo?
 
Placer. Si un poema no me produce placer cuando lo leo, no me gusta. Sucede que algún poema empieza por gustarme y termina en mi completo desagrado. También existen los que me gustan y son malos, pero esos los leo en privado como quien se reserva un vicio vulgar y vergonzoso. Hay que aclarar también que existen muchos tipos de placer, por lo tanto procuro tener en mi archivo algún poema para cada tipo.
 
5. ¿Cuando escribiste tu primer poema? ¿Cuál fue la sensación que te provocó el acto de escribir poesía?
 
A los 7 años, era un poema amoroso. “Somos precoces, eso sí que somos, muy/ precoces” como diría Gonzalo Rojas. El amor y el deseo se me reveló desde mi infancia como una sola cosa y en la poesía, sentí, podía decir y sentir con libertad. Ahora me parece complicado precisar la idea o el sentimiento; medirlo, redondearlo y pulirlo hasta hacerlo brillar y que el otro se refleje en él pero… “sólo lo difícil es estimulante”, me dijo un maestro cubano.
 
6. ¿Cuáles son los escritores qué te influenciaron e influencian a la hora de escribir?
 
Al ser mexicano, hispanohablante y estudiante de una carrera en lengua y literaturas hispánicas considero que, obligada o libremente, mi herencia cultural va desde la flor y el canto de los pueblos originarios hasta las y los jóvenes escritores mexicanos nacidos en este siglo. Tampoco soy ajeno al pilar grecolatino que sostiene la tradición occidental. Me maravillo con el romanticismo alemán, me seduce el simbolismo francés y me sorprenden las vanguardias italianas. Con todo, actualmente mis intereses se apegan más a la poesía griega e italiana del siglo XX. En el primer caso, prefiero a María Poliduri y Costas Cariotakis, la pareja hermosa y maldita; Odysseas Elytis a quien le “dieron la lengua griega/ la casa pobre en las playas de Homero” y por su puesto a Nikos Cavadías, el marinero de barcos de carga, mi favorito. En el caso de la literatura italiana, me inclino ante Gabriele d’Annunzio, Giuseppe Ungaretti, Eugenio Montale, y sobre todos ellos, ante Salvatore Quasimodo: “Ognuno sta solo sul cuor della terra/ trafitto da un raggio di sole:/ ed è subito sera”. Este terceto me gusta particularmente por causas particulares.
            Sin embargo, la tradición literaria hebrea es la que me define. Mis primeros ejemplos de poesía fueron los salmos de David y las lamentaciones de Job, los escritos de los profetas, los proverbios antitéticos y los cantares eróticos de Salomón. Realmente la Tanaj o la Biblia, y toda la literatura rabínica y cabalista que ronda ese Libro es lo que ha marcado mi escritura. En ese sentido, desde el inicio he procurado encaminar mi escritura hacia la veta mística, tomando como ejemplo a Rabi ah al-Basri y Rabia Balkhi, poetas sufíes del siglo VII y VIII; a Naimmalvar y Vidyápati poetas hinduistas del siglo IX y XIV; a San Juan de la Cruz y Santa Teresa, o muy actualmente a Verónica Volkow, Minerva Margarita Villarreal y Elsa Cross.
 
7. ¿Qué es lo que producen en ti los juegos de palabras? Como por ejemplo en tu poema titulado ´´El sujeto del verbo imaginar´´. ¿Qué es lo que te ofrecen?
 
Los juegos de palabras son para mí juegos de ingenio. Me gusta el juego entre forma y sentido. Los poemas que ofrecen juegos fónicos o varias lecturas con sentidos ocultos me divierten y deleitan. El mayor ejemplo para mí es el “Laberinto endecasílabo” de sor Juana Inés de la Cruz, poema festivo donde la condesa de Calve felicita a su marido por cumplir años. El poema ofrece tres lecturas, marcadas por medio de tres columnas: la primera da un romance endecasílabo (para lo cual habría que leer las tres columnas); la segunda, un romance octosílabo (quitando la primera columna de la lectura); y la tercera, un hexasílabo (leyendo sólo la última columna). Así pues se tienen tres lecturas con unidad de sentido cada una. Me parece una maravilla.
 
No así mi poema ´´El sujeto del verbo imaginar´´, el cual fue un juego que pretendía sintetizar los estudios de Gaston Bachelard sobre la psicología de los elementos: Psicoanálisis del fuego, El agua y los sueños, El aire y los sueños, La tierra y la ensoñación de la voluntad y su trabajo cumbre a mi parecer: La poética de la ensoñación. Todo eso dispuesto en un poema breve que encadenara su postulado sobre la imaginación poética mediante un ritmo intenso. Al final, ese poema quedó como un juego fenomenológico menor, una flor que pretendió ser ramo. 
 
8. ¿Cuándo refinas tus poemas, sigues algunas normas y si sí cuáles son estas?
 
Conservo todos mis poemas. Desde que comencé a escribir hasta ahora. Para leerlos, corregirlos o recordar cosas. Algunos los descarto otros los conservo. Muchas veces son retazos de ideas o sensaciones que no pude completar o redondear a mi gusto. Otros son juegos métricos que experimenté y que guardo como un ejercicio. Algunos son intenciones metatextuales, poemas que me gustaría fuesen otra cosa: poemas-esculturas, caligramas con soportes materiales distintos o poemas objeto. En ese sentido, veo a mis poemas como una lista por hacer, un borrador que no he logrado completar. Cada poema revela las emociones, sentimientos, ideas, técnicas y sutilezas que los formaron: pequeños urdimbres que se pueden deshilachar. Todo poeta ve la belleza o el fracaso en su obra. A partir de ahí, cada poema requiere su propio remiendo.
 
9.Has escrito un poema que se titula: Moaxaja de la bifurcación. ¿Qué te ha hecho interesarte sobre las moaxajas?
 
Mi interés por la literatura hebrea. Examinando un poco la historia de España, encontré que la presencia judía en la península ha sido constante, por lo menos desde la dinastía caldea de Nabucodonosor II. Por lo tanto es posible datar la presencia hebrea en el suelo hispánico desde el siglo IV a.c., justo después de la destrucción del primer Templo de Jerusalén. Una fuente directa se encuentra en el versículo 20 del profeta Abdias donde aparece por primera vez la voz hebrea סְפָרַדִּית “Sefarad” para designar a la península ibérica:
 
La multitud de los deportados de Israel
ocupará Canaán hasta Sarepta,
y los deportados de Jerusalén que están en Sefarad
ocuparán las ciudades del Negueb.
 
De ahí que los judeo-españoles sean llamados “sefarditas”. Las principales ciudades habitadas por judíos en la península ibérica fueron Lucina al sur, ahora llamada Lucena, y Toledo al centro. Esta hermosa ciudad junto al río Tajo es denominada así por la voz hebrea תּוֹלֵדוֹת “Tholedoth”, la cual significa “generaciones” o “familias” dado que en ella habitaron las familias judías más distinguidas. De tal suerte que durante la etapa musulmana ya existía una cultura judía bien formada  en el territorio hispánico, la cual gracias a los Califatos pudo prosperar. De hecho la época taifal ubicada en el siglo X  se considera el “Siglo de Oro de la literatura hispanohebrea” teniendo su centro en Córdoba.
            Es por ello que los escritores judíos andalusíes aunque utilizaban el árabe para comunicarse escribían en hebreo. Era común que los tratados escritos por judíos se encontraran en hebreo de sepa culta ya que consideraban al hebreo bíblico como la única forma correcta del hebreo. Sin embargo, a partir del siglo X la literatura hebrea se vio fuertemente influida por la literatura árabe. En el caso de la poesía, se empezaron a sustituir las formas métricas tradicionales hebreas como el paralelismo y el acróstico por las formas árabes como la casida y la moaxaja. Así pues, podemos encontrar moaxajas hechas en una escritura aljamiada, es decir con caracteres hebreos como las escritas por Moshé ben Ezra, Yehudá Haleví y Abraham ben Ezra.
Las moaxajas, como se sabe, cuentan con un remate llamado “jarcha”. Dicho estrambote es muy popular en los estudios filológicos porque aunque escrita en caracteres en árabes o hebreos, contiene las primeras muestras fraseológicas de un protorromance castellano, el cual además está  dispuesto en ocho sílabas. Los estudiosos y compiladores de manuales de métrica sitúan en este juego lírico mozárabe el origen del octosílabo. Sin embargo yo pondría un pie de página en esa afirmación, señalando que desde los tiempos de la mishná o tradición oral judía es decir desde la época mosaica, existe un poema litúrgico creado para ser recitado o cantado durante los oficios religiosos llamado “piyyut”, el cual es un poema en forma de acróstico compuesto de versos octosílabos rimados. La raíz hebrea de la literatura en español es muy poco estudiada.
            De ahí mi interés por las moaxajas. En mi poema, evité su estructura clásica: aa bbbaa cccaa dddaa… para enfocarme en su composición: un inicio culto y un final popular de tono erótico. Junto a eso traté de jugar con la forma y por eso la “bifurcación” porque el poema se divide en dos, creando dos líneas de versos y con ello tres lecturas: la primera a la izquierda, la segunda a la derecha y la tercera combinando las dos. De tal manera que las tres lecturas son la moaxaja,  las cuales se unen en el segundo tiempo del poema el cual es la jarcha o el remate. El yo lírico del poema lo quise colocar en la voz de un árabe como un guiño personal del origen híbrido de la moaxaja.
 
10. Estas preparando algunos poemas para editarlos en poemarios. ¿Nos podrías hablar de ellos? ¿Qué te inspiró para escribir estos poemas? ¿Cómo se llama el sol alrededor del cual giran?
 
Sí, estoy preparando dos poemarios. En ambos casos el interés explica la inspiración. El primero tiene que ver con mi gusto por la música, es una de mis fascinaciones. Me deleita sobremanera, escribo, leo y hago mis actividades escuchando música. Soy melómano, podría vivir sin poesía pero no sin música por ejemplo. Me gusta la teoría musical, la musicología y la historia de la música, particularmente la de los ritmos africanos. Las percusiones me provocan un cierto éxtasis. Por lo tanto el primer poemario va enfocado a la música pero partiendo de anécdotas de vida de ciertos compositores como Shostakovich, Chopin, Vivaldi, etc., retomo ciertos aspectos olvidados que pienso merecen ser contados o cantados, en este caso. El segundo se enfoca en Israel, abordaré su historia, religión y cultura. Buscaré darle enfoques distintos, darle voz tanto al judío como al no judío. Veremos qué resulta.
 
Un abrazo y gracias, siempre.
 
 
 
POEMAS
 
 
 
NOVA
 
Albina de mi deseo
camina por este tu templo que he labrado para ti
las lámparas están prendidas y el aceite derramado.
Pasea tu túnica de seda, teñida de  planeta nuevo
y báñame con algún poema que nunca existirá.
Haz nacer el amor de tu tonel salado
derrama tus fauces marinas sobre mi cuerpo terrestre.
Acércate con tu perfecta desnudez de astro
para besarte las sienes o la boca
como un acto de fe.
 

MAYO DEL 48
 
Si me olvidare de ti, Jerusalén,
que me falle la diestra,
que mi lengua se pegue a mi paladar
si de ti no me acordare.
Salmo 137
 
 
 
Abandonarían las murallas luego de 30 años de reinado.
Asirios, babilonios, persas,  romanos, árabes y turcos también partieron.
Ahora los militares británicos se disponían a abandonar la ciudad.
Los viejos masoretas, encorvados y pálidos por una vida dedicada al estudio,
contemplaban desde lejos el desfile. 
Pareciera que hubieran estado ahí mismo desde hace trescientos años
mirando cómo su ciudad quedaba en ruinas.
 
El último pelotón llegó al final de la calzada principal,
dobló a la derecha hasta el número 3 de la calle Mitz y tocó con fuerza.
Absorto en su estudio, el rabino Abinoam medita sus libros sagrados.
Se levanta, toma su levita y se dirige a la puerta.
En la entrada, el oficial del British Regiment
lo esperaba para entregarle la llave de la puerta de Sión.
 
Al verla, el maestro recordó que en el año 70,
cuando el emperador Tito destruyó el templo de la ciudad,
los levitas lanzaron las llaves de Jerusalén al cielo, gritando:
“¡Que Dios sea el guardián de estas llaves!”
 
-Es la primera vez en diecinueve siglos
 que alguien de mi pueblo tiene en su poder esta llave
 
Share This