José Antonio Albarrán (Ciudad de México, 1990). Realizó sus estudios superiores dentro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en la licenciatura en Filosofía. Ganador del primer concurso de ensayo “¿Por qué es vigente la tauromaquia?”  de la Fundación Tauromaquia Mexicana. Obtuvo la beca de literatura para asistir al Festival Cultural Interfaz ISSSTE, Hidalgo 2017. Es director de la revista digital de creación literaria Campos de Plumas. Sus poemas han sido publicados en diversas revistas físicas y digitales de literatura en América Latina.
 
 
 
Hacia otra vida
 
 
Tarde ya es para comenzar de nuevo.
Defendimos lo que pudimos
pero los fracasos son muchos
y algunos de ustedes ya se han ido.
 
Fiel los acompañé hasta este momento
donde se marchitan las últimas flores del cerezo.
Ahora, mi cabello comienza a tonarse blanco
y queda poco de mi sombrero.
 
Así que me despido. Adiós amigos
parto a la vida retirada
levantaré altos bambúes
alrededor de mi morada solitaria
y cerraré la puerta a este ingrato mundo.
 
 
Ibant obscuri sola sub nocte per umbram
 
 
Nos dirigimos hacia el centro de aquella ciudad colonial.
Errantes entre sombras bajo balcones adornados
con enredaderas
llenamos de música los callejones empedrados.
Hermosos, bajo la luz lunar
reíamos aullándole a los dioses paganos.
No descendíamos a los infiernos,
viajábamos hacia la tenue luz
que nos esperaba al atravesar el arco.
—Byron y Shelley, decías
mientras mezclábamos el vino y el mezcal sin mesura.
Qué importa la vejez y la pobreza
cuando se es joven y acompaña la literatura.
Qué importa la bronca del mundo, cuando el
mundo nos mira con deseo y envidia.
Caminamos hacia aquella luz
(fuego de los hombres)
sabiendo, que después de todo
no es tan malo estar vivos. 
Entramos en la noche del mundo
como una lanza atravesando el muslo de la muerte.
 
 
A un poeta oriental
 
 
Llamada Musa
la planta del banano,
al crepúsculo
se inflama carmesí.
Aflora el poeta.
 
 
POIESIS
 
 
Encuentra el sendero a través de la espesura
y deja que la otra realidad te atrape.
Un eco resuena bajo el agua,
intérnate en el manantial
y mira los lirios hechos de palabras,
te dirán los nombres que pronuncia el silencio
te mostrarán la señal que vive en un sueño.
Entenderás que surcar el verso
es sacrificar al recuerdo y recobrar el olvido,
mas si surgen nostalgias,
báñalas con el oleaje matinal
y guárdalas dentro de una lágrima
que al caer al estanque nacerá otro lirio.
 
 
EN SECRETA COFRADÍA
 
Pasan lentos los días
 y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Mirad:
                                                                                           somos nosotros.
 
Gil de Biedma: Amistad a lo largo
 
 
¿A quién escribo sino a ustedes que me escuchan antes de nacer todos los días?
Ustedes que se entregan a la vida tan mezquina
arrojando sus armas al vacío sabiendo que la guerra está perdida.
Ustedes que me hicieron nosotros, hermosos y malditos,
que bebimos y vivimos mirando el joven mar de siempre.
Guardamos rebaños y guardamos los mitos
para no sentirnos tan solos, para olvidar que fuimos ángeles.
Que preferimos ser rocío sobre la hierba y viajar juntos de un campo a otro,
o evaporarnos y ser nube, ser lluvia, ser río y volver a ser el joven mar de siempre. 
Me pregunto para qué empuño la pluma, y como Whitman respondo: “para dar cuenta de los amigos que se dicen adiós.”
También nosotros nos diremos adiós algún día,
y sobre la tierra permanecerá nuestra secreta cofradía
para que otros se descubran en ella.
Entonces habrá valido la pena
el tiempo, la vejez, la despedida.
Y sobre todo el exilio celeste
pues a cambio seremos murmullo en la brisa.
Seremos parte de nuevas cofradías. 
 
 
 
 
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