Presentamos una selección poética de Héctor Hernández Montecinos (Santiago, Chile, 1979), una de las voces más originales y destacadas de la poesía contemporánea en español. Héctor es Licenciado en Letras y ha realizado estudios doctorales en Filosofía mención Estética y Teoría del Arte (Universidad de Chile), y en Literatura (P. Universidad Católica de Chile). A los 19 años recibió el Premio Mustakis a Jóvenes Talentos. A los 29, el Premio Pablo Neruda por su destacada trayectoria tanto en Chile como en el extranjero. Ha sido becario del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, de la Fundación Pablo Neruda, de la Fundación Andes, del FONCA (México), AECID (España) y de Conicyt. Es el compilador de los dos tomos de 4M3R1C4: Novísima poesía latinoamericana (2010 y 2017) y Halo: 19 poetas chilenos nacidos en los 90 (2014). Apareció en Cuerpo plural. Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea (2010) de Pre-Textos y El Canon Abierto. Última poesía en español (2015) de Visor. Su proyecto de poesía-novelas, Arquitectura de la Mentalidad, está conformado por La Divina Revelación (1999-2011), Debajo de la Lengua (2007-2009) y OIIII (2012-2019). RIL editores publicó sus novelas-ensayo sobre el quehacer poético: Buenas noches luciérnagas (Chile, 2017; España, 2018) y Los nombres propios (Chile, 2018; España, 2019). Sobre el poeta Raúl Zurita ha editado la muestra Verás (Ediciones Biblioteca Nacional, 2017) y Un mar de piedras (Fondo de Cultura Económica, 2018), una edición de sus entrevistas entre 1979 y el 2017.  



[Lugar, fecha y autor indeterminados]

 
desde el día del juicio final al mundo le ha ido mejor
todos los que sobrevivieron se aman
con intensidad y esmero sobre los huesos de los pecadores
o sumándose de pasada a sus gemidos y lamentos
 
-digamos que es el karma-
 
no es ningún secreto que cuando se habla del destino
significa la vida misma
la muerte de un ser querido o el desayuno de mañana
son parte de un presente más grande/ es todo
 
las líneas de mi mano están tranquilas
no dicen nada que en el fondo la otra mano no sepa
 
los griegos hablarán de la ananké
y los hindúes del Manvantara
 
                        el futuro es un espectáculo público: un escote vital
 
cada noche está llena de signos
lo que sucederá conmigo y el mundo
no es más que una visión con faltas de ortografía
 
                        al rato amanecerá –ciertamente
                        sobre el perfil y las siluetas redondeadas de la realidad
 
hay que pensar en una neoastrología
donde los regentes sean los ojos
y el ascendente la hora en que cierran las ventanas para besarse
 
las proezas están esperando la primera oportunidad
al igual que los experimentos y el amor
 
mira esas casas en el cielo
se ve que hay alboroto y algo de vino
emborracharnos allá sería una buena causa
            de regocijo
 
perdernos luego del brindis
(a una nueva fiesta)
 
el pasado se fatiga/ se atora
molesto por las noches: es una noche
sin efectos y bla bla bla
 
ante el destino hay dos opciones
más o menos
es como si nada pasara pero todo pasa
 
la probabilidad de hacerse una selfie en esa fiesta era nula
y aquí estamos 
en esta cámara oscura
            que es el propio mundo
 
 
 [Lugar, fecha y autor indeterminados]
   
 
Un rostro es un modo de dominar
y quizá
de desaparecer
 
El rostro estaba dentro de una cajita de tres colores. También allí estaban sus gestos y una que otra palabra. La mirada se había ido al fondo y las pupilas se encontraban dilatadas.
 
–          De nada sirve Las fotografías son papeles manchados Una historia clausurada en una sola imagen
 
Miraba aquel rostro. No se inmutaba. Tomé la caja y fui a buscar un vaso de agua. Sus ojos se clavaron en dicha transparencia cristalina. Bebí y bebí e incluso escupí un chorro en el fregadero.
 
–          ¿Estás llorando? No las mires Déjalas ahí Sentencian Inculpan Juzgan
 
Cuando lo volví a ver abría y cerraba la boca como queriendo decir algo. Parecía un pescado. Me sentí ridículo sin saber qué hacer. En ese momento una de las palabras cayó al piso. Parecía despedirse.
 
–          Es la fascinación y su fatalidad Proyecciones de la luz impresa en la oscuridad de una noche artificial Millones de partículas químicas explotadas contra una superficie Un anticipo perplejo de recuerdos Una bandera de papel de un país enmascarado La historia
 
Mis amigos han venido a ver el rostro
mueven sus dedos ante sus ojos
y nada sucede
le hablan al oído o le soplan las pestañas.
 
Comida y cigarro le han ofrecido
incluso dinero.
 
Hace una semana que esta caja está aquí
¿Alguien la compró?
¿Servirá de algo?
¿Puede un rostro ser una nación?
 
FLASH!
 
Me despertó su voz
un tanto florecida y ceremonial
me hizo recordar a las multitudes
en medio de las vibraciones del hambre
que se despedazan en las calles.
 
Los rostros son fotografías retocadas
del cadáver que es uno al dormir
todo lo sepia es descomposición
el blanco y negro el color de la democracia.
 
Yo también hablé
con un hilo en la garganta:
 
–          La guerra contra el capitalismo es espiritual
Las estrellas son el triunfo
Conectar/ desconectar
Ser parte del complot
 
Vaporosa es esta noche
en que todo lo ridículo
parece patriótico.
 
 
 [Lugar, fecha y autor indeterminados]
 
 
  
Las transacciones financieras ocultaron al sol y los astros que le acompañaban Dígitos ensangrentados explotando y fusionándose más allá de la velocidad de la luz Entonces la gente sale de sus casas bailando Grita para que la economía se vaya de sus países y le ofrecen monedas puestas en los ojos
 
Son agujeros negros dice alguien
Arcas fiscales del cielo
 
A esta hora todo comienza en los centros comerciales del mundo Los huesos de pollo frito servirán de combustible para la próxima era El mundo de los pobres y de los ricos hace una tregua Coincide en sus utopías
 
La historia es una suerte de juego de palabras para seguir comiendo y follando en paz
 
Versión dos/ acá
La historia es una suerte de juego de poder para seguir especulando y saqueando en paz
 
Versión dos/ allá
La historia es una suerte de calendario para seguir sembrando y cosechando en paz
 
Se repiten las mismas escenas miles de años El frío y el calor La sal Alguien se cae a un hoyo Una bacteria El cabello largo o corto
 
La materia o el padre La ley o el complejo de edipo Orificios por doquier Contraindicaciones La plusvalía
 
Los héroes son traicionados por sus más cercanos y sus enemigos no son tan malos Eso pareciera resumir el precio de la humanidad
 
Tablillas de barro Papiros Señales de humo Pergaminos arrojados al futuro para que alguien convierta en luz el oscuro corazón del poder Un niño de cientos de años con las pupilas hexagonales Viviendo en alguna esquina debajo de los restos de escarcha El ángel caído de la historia
 
Todo lo memorizable es negociable
 
De eso se trata la economía Elefantes blancos donde había árboles Jipis donde había flores Llenar de semáforos las nubes y de piedras las panaderías Saturar de invisible hasta donde se pierde la mirada
 
La necesidad es un deseo del padre Un modo de parusía
 
La vida en el más allá se convierte en trabajo forzado y las aves de rapiña en nuevos electrodomésticos para el hogar moderno
 
No se puede negar la existencia de ningún dios que algo pueda ofrecer Es el nuevo mandamiento Todo lo que se escriba subirá de precio con el tiempo La muerte nunca pasará de moda
 
 
 [Lugar, fecha y autor indeterminados]
 
   
Escribo en una libreta una operación física de la gramática:
 
‘No’ es el rey de los monosílabos
 
Eso creo pensando a la rápida en palabras cortas
como el sánscrito ‘dse’
de donde provienen dios y luz.
 
La lingüística es la historia del cuerpo
hablando en voz alta
severa y víctima del vértigo
que le produce la imagen y semejanza de sí.
 
Busca en los límites de la humanidad
leyes sintácticas que subyuguen a reyes y esclavos
al ritmo de oraciones
ante la manía o la decapitación
de la economía del lenguaje.
 
Otra metáfora con gotitas de sangre
que nace de los suburbios colmada de épica
otro adorno de la lengua que purifica el agua
y atraviesa las ciudades del tiempo hasta hoy.
 
Las sílabas se rebelan
ante el enladrillado de la representación
y la lepra ontológica que corrompe
el principio anímico de la mirada.
 
Estallan en insurgencias
entre el sujeto y el predicado
o en el ojo artificioso del tacto.
 
El ‘ojo’ esa palabra que mira sin pupilas
con la nariz insuperable
oliendo de mala gana el origen químico del papel
y todo lo que entre a la fiesta de la hermenéutica.
Signos, códigos, siglas y otros trajines
que cacarean ante la suerte de la negación
o ante una orden como ‘divino’.
 
Lloran y se descomponen
se encorvan de rabia en monedas y letreros
que en los parques nadie leerá.
 
Quejumbrosas y déspotas
de su propio ocaso las palabras
polichinela tumefacto quincalla carantamaula
calistenia y otras que se resisten agónicas
al mediodía del lenguaje.
 
Las cosas han muerto
y la semántica expira en la playa
solo resta esperar al lector adecuado
resuelto a darle una salvación boca a boca
sin tapujos ni opacidad.
 
La escritura detesta
todo lo que pueda recordarse para siempre.
 
 
[Lugar, fecha y autor indeterminados]
 
  
Distinta comida
distinto baño
las mismas alcantarillas
los mismos desagües
 
al mar siempre
todo al mar
 
distintas playas
la misma mierda
en tres dimensiones
cuatro
 
entonces
la mente en blanco
pensar en la línea del horizonte
el porvenir de la especie
 
la poesía
la NASA
los cinturones de seguridad
los correos electrónicos
(¿evasión? algo así)
 
la humanidad se acumula
da lo mejor de sí
en todo momento
a cualquier hora
 
lo más profundo
flota
lo más importante
se deshace
 
todo nada
en el océano
contra las olas manchadas
que no dejan de repetir
el castigo divino
 
todo tiene carácter de urgencia
se agrieta el mundo
inclina su eje
hacia la acumulación
y los mapas marcados
 
los accidentes de cualquier índole
atraen mosquitos
y palabras
 
descubrimientos
soberanía
libertad
 
se contagian las intenciones
las esquinas
los bolsillos
donde se acaricia la miseria
 
lo que se acumula hiede
se pudren los supermercados
los aeropuertos
el amor se pudre
pero la mierda
es siempre
un llamado
a la más política rectitud.
 
 
 [Lugar, fecha y autor indeterminados]
   
 
La ambición popular y no otra es la que hace zapatear a las democracias
tironeando los huesos de su historia de naciones.
para darle a la economía que todo lo tiene lo que le falta para ser escatología.
 
Fe y dinero a manos llenas en nombre de Dios, la familia y la consecuencia
dicen mientras muñequean en el teclado y lloriquean delante del televisor
hablando por los que no poseen nada
creyendo que nada es el aire, la libertad y la decencia.
 
Pienso en la pena capital del trabajo
en todo lo que dejan de ser
para ser ellos lo que dejó la ola del Capitalismo Mundial Integrado.
 
Quieren chelines, chelines tendrán
maravedíes quieren, tendrán maravedíes
el dinero no es eterno y jadea
moja el cuello y la espalda de la camisa
no puede respirar.
 
Son simplemente perímetros de papel moneda esos que se diluyen bajo la lluvia
junto a la mano de un cadáver horizontal a los polos
que hasta hace unas horas tarareaba la canción más famosa del mundo
y se divertía arrojando pájaros a los cerdos.
 
La multitud lo rodea y murmura
se ve impactada pero se apretuja para que la policía no se lo lleve
y devorarlo hasta el día de mañana
porque todos somos cómplices aquí en mi civilización hermanito
no hay malos allá y buenos nosotros
la verdad es que la cagamos a todo color.
 
Se oyen silencios incómodos a la hora del almuerzo
en las salas de las escuelas
en las carreteras en penumbras
los escucho y son lamentos que atraviesan las casas de la humanidad.
 
Los pordioseros afuera profetizan en versos
escuálidos y pasmados de frío
allí los tienen para que vean
cual es el castigo por salirse del juego
se les caen los dientes al hablar y sus calores corporales apestan
pero tienen el password del apocalipsis.
 
La soledad es una compañía limitada y la educación, una sociedad anónima
marcas registradas son las estrellas
y los corazones una corporación de salud en quiebra
los sueños son seguros de vida estafados y las sonrisas, modelos de teléfono.
 
Privado quieren el firmamento y la luna su satélite publicitario
los cuerpos son víctimas de la inflación debido a la gravedad de las lágrimas de mar
que caen de sus ojos desorbitados por la deuda.
 
Duerme mientras puedas
eres un pedacito de materia con pelo que debe comprarle a un laboratorio
el precio que vale la esclavitud eterna.
 
            Los algoritmos algo de ritmo tienen pero no bailan en lenguas
y este ensayo final fue demasiado abrupto y tecnológico para un real arrepentimiento.
 
            Dios acaba de iniciar sesión.
 
 
[Lugar, fecha y autor indeterminados]
 
 
Mi dios es Ajún. Toda pregunta para él es una respuesta. Qué cuerpo. No hay cuerpo. Agua, sangre, humores cayendo desde los precipicios de los sistemas. Órganos en posición fetal. Nudos de arterias y alvéolos como uvas. Viejos fantasmas con un solo testículo se pasean por las industrias fisiológicas.
 
Dejamos de dormir, de comer, de regenerarnos. La infancia se enfermó de cuentos. Hoy todo es bosque. Cuerpo y territorio. Mamá y papá eran una bicicleta para que se fueran.
 
Ajún miraba mis papeles de soslayo. Hacía letras grandes, más grandes que mí mismo. La primera persona era yo y no lo sabía.
 
Son volcanes y regodeos. Líneas azules como cortes en la ventana con una navaja. Todos los signos son inútiles, no las señales. Un libro es una flor impresionada en el cuerpo. Neuronas territoriales. /Neurogalaxias/. Revuelta al sol.
 
El pasado y los códigos caben en una ollita al igual que las partes del día.
 
Comienza a llover. Es cuestión de tiempo esperar a que los signos se conviertan en pan.
 
▁▂▃▄▅▆▇█⿉䢛噩⻘⽊參醑卍▓蠒鷉ഐ
 
Comer y sintetizar
Palabra-casa
La escritura desplomada por el hambre.
 
Soy un autor esta noche y tú mi sombra bajo mi mano que escribe sobre este cuaderno. El analfabetismo no sé lo qué es pero me suena bien. Las letras y el esperma tienen un poder cinético que mueve al mundo, a la especie a su desaparición.
 
Todo se congela hoy. Añoro los santuarios incendiándose con sus máquinas y robots de madera. Siglos de archivos biodigitales al carajo. La solidaridad barrial cobra sentido.
 
Una fiesta                      espera el mañana
Un chip
en el cerebro

 
Ajún celebra los sentidos del desorden sobre los techos de la realidad.
                                                           Patea sus accesos para escuchar su música, eco de las
rutinas.
Desbarata monarquías ilegítimas de la salud.
 
Disecaría la historia con unas pocas palabras
 
Dice mientras alguien se pasa el filo de una hoja de papel por el cogote.
 
El mundo no era más que eso. Cuerpos desérticos, territorios hechos polvo. Horizontes que se pudren a lo lejos. Enzimas que no pueden sintetizar a los espectros del pasado. Es la era de los niños pintados de colores. La civilización que inventó el cautiverio. Los ángeles caídos prenden carbón en los municipios gestionando nieve. Necropolítica. La pequeña burguesía no es tan pequeña y los cimientos de todo desaparecen en la era de la reproductibilidad divina.
 

[Lugar, fecha y autor indeterminados]
 
 
Cuando fue el diluvio universal los continentes se agarraron de los meridianos
y el agua llenó de sal todos los desiertos.
 
 
A alguien se le ocurrió sacar las ollas al patio.
Había que remar. Cucharones, tablas de planchar, palas y escobas.
 
 
Los esqueléticos ancianos flotaban con la panza hinchada.
Los niños resbalaban de techo en techo entre los televisores y los colchones de espuma.
 
 
La corriente tenía un itinerario secreto en las casas, detrás de los muros
sobre los marcos de las puertas, en los agujeritos a ras de suelo.
 
 
Desde la ventana la línea del horizonte estaba bajo el nivel del mar.
Lo que quedaba de la realidad estaba mojado y se encogía.
 
 
Nadie volvió a bañarse y se prohibieron los bautismos.
Las algas marinas reemplazaron los tapices y el moho, el papel mural.
 
 
Los pozos se convirtieron en elevadores y los barcos en sombrillas.
Los ríos parecían ráfagas sobre las tablas sumergidas de la ley.
 
 
Al octavo año, las olimpiadas solo eran de natación
y la pólvora servía para pintarse los ojos.
 
 
Se había aprendido a sembrar en el barro y ya nadie lloraba.
Hay que desahogarse -se decía-. Tenían razón.
 
 
Tres cuartas partes de agua eran una escala bastante lógica
y para ser sinceros el destino de la humanidad siempre estuvo en entredicho.
 
 
Hoy comienza el invierno. Pronto todo lo que conozco se congelará.
El tiempo, el corazón, los huevos dependiendo de la fragilidad que tienen al dormir.
 
Los sueños son siempre de agua al igual que los colores
que para el ser humano son inminentes.
 
 
En días fríos y solitarios como estos
uno se pregunta que se habrán hecho todos los perritos vagos de la ciudad.
 
 
Días tranquilos y la glaciación un poco húmeda.
Días tranquilos para ahogarse en un vaso de agua.
 
(del inédito, OIIII)
 
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