Santa Rabia Magazine presenta una selección de poemas del escritor chimbotano Gonzalo Pantigoso. Poeta del amor, pero cuyos versos se ciñen también dentro de la poesía social, con un tono herido y combatiente. Gonzalo es docente de la Universidad Nacional del Santa, y ha publicado los libros de poesía Confesiones de mantícora (2006) y Atahar (2006). En narrativa, es autor del libro de cuentos Lindero prohibido (2006), de la antología del cuento chimbotano Cuentos del último navegante (2007) y es coautor de los libros de cuentos Tiempo de pesca (2005), Atravesando la nada (2010), Reflejos y sombras (2014), El resplandor de la tarde (2015), Desde el silencio (2016) y Navío al viento (2017). En el 2014 fue considerado en el libro Plexo Perú, compendio de poesía y gráfica del Perú y Chile, editado por la Editorial Quimantú de Santiago de Chile. Ha sido considerado en la antología de cuentos ancashinos sobre violencia política Diez gritos bajo fuego cruzado (2017).
 
ATADURA
 
 
Ojo con ojo
ellos nunca duermen
sus espíritus de chacal nos vigilan siempre
Hace quinientos años llegaron los primeros
cuando nos dimos cuenta fue demasiado tarde
el fango cayó de golpe sobre nuestra historia
nos obligaron a esconder el rostro de la dicha
deshecha como por el canto de un pájaro de mal agüero
nos despojaron de nuestro común aliento
Hicieron de nosotros una generación desposeída
reencarnada más de cien veces
bajo el mismo signo de atadura
Los socavones nos negaron la luz del mundo
y en vano retornamos en busca de nuestros mitos
para que nos devolvieran la memoria de los siglos
y elan vital forjado con el fragor del trueno
la lluvia
               el sol
                          y la tierra
Hoy ya no son los mismos
pero aquella estirpe sobrevive
y está aquí entre nosotros
controlándonos centímetro a centímetro
poro a poro
inundándonos totalmente de odio
instigándonos a enfrentarnos
hermano contra hermano
pobre contra pobre
Un miedo inmenso y ciego nos persigue
nos sumerge en la corriente subterránea
de una paciencia histórica
invade en nuestras decisiones
nos voltea el alma
Definitivamente
nadie puede solo contra esta atadura

 
HERENCIA DE OTOÑO
 
 
Se olvidaron de decirte que eras mortal
y te echaste a caminar por el corazón de la ciudad
con el único abrigo azul cansado que compartías con el abuelo
para defenderte de la garúa y el duro golpear de la vida
Aprendiste a descifrar tu nombre entre sus callejones escondidos
a compartir sus parques y gaviotas como una manzana partida
a soportar su paciencia pálida y sedienta
descubriendo cada mañana sus secretos nauseabundos
hasta dar con la necesidad de no ser un transeúnte más
por sus avenidas y jirones
desde entonces
tus reuniones clandestinas empezaron a ser una esperanza
impregnada en el mal olor y en el humo de las fábricas
y una tarde de octubre te atreviste con la altivez de los dioses
a mentarle la madre a la vida
A pesar de ello
nada ha cambiado
nuestras calles siguen siendo invadidas por mendigos y mercachifles
los niños han dejado de ser el futuro de la patria
las noches son testigas de las prostitutas
ofreciendo sus cuerpos en las esquinas peligrosas
 
Es necesario
como tú solías decir:
“Escribir bajo este cielo estropeado
una cólera nueva”
 
Tal vez no lo creas
pero el abuelo dejó colgado en el otoño de una tarde
el abrigo azul cansado
para dárselo a tu hijo cuando sea grande
y descubra que no basta mentarle la madre a la vida
para saber que no somos inmortales
 

ARENA MUERTA
 
 
La arena de mi playa
murió una tarde en que las gaviotas
extraviaron su canto en redes extrañas
Convivió con la noche sobre una alfombra de algas
y en complicidad con la luna se hizo negra
 
Nadie percibía a través de los indicios
que una brisa herrumbre
envolvería nuestra historia
y que el pescador
atrapado en cantos de sirenas
ignoraba el secreto de los náufragos
 
Mi playa
ahora brama inútilmente contra las rocas desgajadas
Sólo tengo en su arena ausente
la evocación de un día
asentando mis huellas húmedas y elípticas
irrumpiendo en la profundidad del rescoldo.
 
Hoy quiero nuevamente
cruzar las calles rectas y la gran avenida
hallarla límpida e interminable
abordar el recuerdo de la resaca
y recoger uno a uno los crepúsculos olvidados
pero la arena de mi playa
murió una tarde en que las gaviotas
extraviaron su canto en redes extrañas
y la ciudad también agoniza
infestada de humo y mal olor
ocultando el oprobio
tras la espesura de las piedras
 
Poemas extraídos de ATAHAR (Mantícora Editores, 2006)
 
 
MONÓLOGO DE NÁUFRAGO
(FRAGMENTO)
 
… hoy tengo otra vez
la angustia calcinante de las horas baldías
las calles me devoran llenándome de desamparo
¿Quién me dirá que en los parques y en las plazas públicas
en las avenidas y jirones
existen muchos otros como yo
disimulando su orfandad debajo de la camisa?
la soledad es un desierto que nos roe la vida
una tenaza invisible que nos coge uno a uno
un golpe de repente hundiéndonos al abismo de la nada
tarde he bajado las escaleras
todos hemos refugiado el rostro en el silencio y en las sombras
mis pasos son los únicos latidos de la noche
el conformismo nos ataca estratégicamente
cielo y tierra están clausurados para nosotros
y ya no existe otra salida
decidirse significa romper los esquemas
-todo es complejo si uno vive inmerso en la soledad-
la tensión de vivir acorralado
en ese vacío existencial
-consagrando la más imbécil desolación de los hombres-
nos somete a veces
a comprobar que existimos
Hoy más que nunca esta soledad tiene la sal de los mares
la hiel de las hienas
y la ira del sol a medio día
 
Poema extraído de CONFESIONES DE MÁNTÍCORA (Mantícora Editores, 2006)
 
 
 
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