Santa Rabia presenta una selección de poemas del poeta chimbotano Denis Castañeda. (Chimbote, Perú 1978). Licenciado en Educación. Primer premio en poesía de los Juegos Florales en el 2005. Figura en numerosas antologías. Ha participado en diversas actividades culturales en Perú, Ecuador, Colombia y Estados Unidos. Artículos y poemas suyos se encuentran en las más prestigiosas revistas físicas y virtuales. Obras: Diamantes en la Sombra (2004), Bajo el puente de Londres (2005), La palabra enterrada (2010) y Desterrado de tu cuerpo (2017)
 
 
 
Caminas entre calles rumorosas
 
Caminas entre calles rumorosas
y acaricias mi sombra
que latiendo está en mi arte.
Bajo tus cartas
envuelves
a la cortina que distancia al mar
de tus sueños,
y las aves vuelan en tu balcón
para saludar a tus vientos
y abres a las hojas que cayendo
están
en el gris otoño de mi sendero.
 
(De: Diamantes en la sombra)
 
 
El aeroplano de tu silencio
 
El aeroplano de tu silencio
embriaga a las nubes,
mientras tu mirada felina
sueña en mi quimera.
Borras el fuego
Que ardiendo está
En mi sien,
y lavas con tu perfume
los días de abril.
El cuadro del amanecer
sonríe en tu piel,
derramas la miel
hasta bordear las ventanas.
que mediante ellas
te observo obstinado
noche a noche
en mis versos.
 
(De: Diamantes en la sombra)
 
 
Tus labios en rosas carmesí
 
Tus labios en rosas carmesí
clavan las manchas en mis recuerdos,
estás ausente
en mi triste alcoba
y contemplas a los mendigos de la plaza.
 
Corres por la arena húmeda
que construye mi canto,
pero a veces sales de mi mente
tan veloz como un rayo,
atraviesas las compuertas
de mis latidos
y luego vuelves
a nuestra isla melódica
que se enciende al atardecer.
 
(De: Diamantes en la sombra)
 
 
El calor de tu ser
 
A (Mar)cela
 
EL calor de tu sed embriaga
los rincones de mis ojos,
al fijarlos me clavan
una pluma electrizante.
 
Mi cuerpo vibra en tu amurallado regazo
-sé que es así-
Me dirige hacia la pecaminosa pasión,
la que nos ensucia
en el fango
del secreto lupanar.
 
El arrepentimiento es grande,
pero el placer dinámico
cuando aventuramos al cielo prohibido
donde encontramos
el oscuro paraíso.
 
(De: Bajo el puente de Londres)
 
 
En tus rutas
 
A Mónica
 
“de tus cabellos saldrá agua dulce”
Carlos Oquendo de Amat
 
Sumergidos en tus lágrimas,
en tu pupila de papel,
en tus verdes embelesos,
me encuentro en el laberinto
de tu secreta cabellera,
silenciosa,
súbita burbuja,
que abanicas las rutas
que atesoran tus sollozos en estas callejuelas.
 
Ingreso por las inhibidas puertas
que me conducen a los mares de las inmensas olas
que riegan la flor de tus senos
bajo el insaciable ímpetu de tus sentidos
 
(De: Bajo el puente de Londres)
 
 
Azules olas
 
A una gitana
 
“Murallas azules, olas,
del África, van y vienen”
Rafael Alberti
 
“Hermosa gitana
te escribo desde la trinchera de los muertos”
 
             Jorge Espinoza Sánchez
                         
Polvo de azules olas.
 
Crepúsculo del cuerpo
que viaja por las enredadas rocas de fuego
desarraigadas las espumas de las notas musicales
que separan ansiosas la lluvia del efímero.
 
Cada día de septiembre
vuela por la pampa
y se sitúa en el capullo.
 
Los pájaros aterrizan
en las rizadas sombras del pozo sangriento
beben y beben
                como yo de tu cuerpo.
 
(De: Bajo el Puente de Londres)
 
 
Frenética
 
A Mar (y)
          
“Te hablaré un lenguaje de piedra”
            Octavio Paz
 
Ebrio de exquisitez
y de tu magia
reposo en la almohada
del peldaño inexorable
gano la quietud de las corolas
que a diario madrugan hacia las cumbres
y se envuelven
en serpiente colindante.
 
Navego en el mar de tus entrañas
en los tendones de tus alfileres
que me hacen llagas.
 
¿Escuchas el zumbido de las abejas sinuosas?
-yo las escucho-
 
El hielo arranca el azufre de las libélulas,
abordo el marino de tus astros
en la medialuna de la carne,
de tu leve frente
-como ya se nombra-
al anillo encandilado
que se encuentra en tu boca sedienta para evaporar el delirante orgasmo.
 
(De: Bajo el puente de Londres)
 
 
Esplendor en tu adiós
 
A: Carmen Rosa
 
Te distingo
En el trayecto
El olor de tu atmósfera es innegable
Y la garúa hace que nazcas
Para llamar a mi aposento
Eres la creación insolada
Has poblado el océano que he recorrido
Con el latido que ya se oye a lo lejos
En la oscuridad
Paso a paso
Hasta llegar al horizonte
Y verte en la inmensidad de la fantasía
Dormida adornada de moneda y nieve
Con tus cabellos derramados en la hoguera
Como el ave nocturna en mis visiones
Y tu cuerpo como la noche que me ha desvanecido
Son los trozos de tinieblas que atrapo en mis manos
En el silencio que se desprende
En el trastorno de ese oleaje como el vaivén que existe
En tu morada
Y deambulo en las luces
Y me convierto en fluvial callejuela
Para descansar sin percibirte
Callado
Tan sólo esperándote
Y rosearme de escarchadas sombras
O iluminarme
Donde finaliza tu estar
Y conversas
Con mi conocimiento
Y convulsionas entre lágrimas y charcos
En el apogeo
Y en el dolor perpetuo
Me enclaustro
En la orilla de tu cuerpo
Al infinito
En la lúgubre terráquea
Que me apremia
Al sujetar tu cabeza
Eres eterno litoral de cristales y cerezas
Y el amor que se materializa sin tregua
Al abrir tu fugaz existencia
Para posarnos dentro de la catacumba.
 
(De: La palabra enterrada)
 
 
ESPEJISMO
 
Tantas veces te cubrí de alcanfor y lluvia
quizás sin memoria
sin observar tu mirada centaura
en paradójicas regiones
en abrazante mediodía
tan sólo eras el incienso de los capulíes que aún amo.
 
Quizás te vi
te imaginé al pasar enalteciendo mi cáliz
en la luz de junio o de agosto
eras el instante eterno entre las cuerdas del mágico violín
en el océano infinito.
 
Te escribí en un papel de arena
y busqué tras la remembranza
tu retrato
usurpé tu quejido y lo encadené a mi consumado respiro.
 
(De. La palabra enterrada)
 
 
TU CANTO SABE A LLUVIA
 
Tu canto sabe a la lluvia que se esparce
cargada de cadenas y violetas
trinan las aves bajo los pinos
 del verde idioma
que se estrella en tu boca.
 
Alguien nos desgrana
como el trigo que brota en la gravedad
del pabellón.
 
Somos la espuma y el vértigo.
  
Quedamos en la cinta del arenal
sometidos a la intemperie
de la sustancia pura y opaca que nos atrapa bajo la tierra.
 
(De. La palabra enterrada)
 
 
NOCTURNO INFINITO
 
 
Cuando me entregas tus manos de seda
estás estática pero acaricias mi rostro
es como la lumbre en la sombra que me sigue
y el poniente apasionado aparece
en el suspiro.
 
Estás sonriendo mientras me miras
el crepúsculo es hallado en la extensión
al reconocer tu vuelo
bajo la templanza de la quimera.
 
A lo lejos la atmósfera poseo
tu hálito
y entre los árboles una hoja pálida
y entre la hoja pálida
la tierra que gira y gira en el peso del amor
y en el amor descansa el nocturno infinito.
 
(De: Desterrado de tu cuerpo)
 
 
SOBRE TUS LABIOS
 
¡Alma mía! cuando estás desnuda
rozo despacio muy lento tu figura
y el óleo de tu mirar.
Maravilloso cansancio
que se desprende después de amarte
al sentir tu divisa
posees mi existencia y sólo es un sueño
que respira bajo la tierra
sobre tus labios y así no he muerto.
 
(De: Desterrado de tu cuerpo)
 
 
AUSENCIA
 
 
Tu ausencia
me devora en la belleza y el sueño
de tus labios
permanece
en el frenético despertar
en tu vientre crece
la tempestad
el final lacera al alba
y recibe el imperio de la pasión
mi canto se humedece
el ideal mayor embulle mi tristeza
por ser pecaminosa
y en un instante de reflexión
persisto en la carne
es necesario aproximarse a la paz
y descubrir la existencia de la palabra
más bella
o ver a las aves paradas sobre el río
con tanta expresividad aullando en el recuerdo
bebiendo una taza de café
en tu hogar
soy el habitante fantasma que se entrega sobre el campo
de imágenes y que sólo se consuela
con tu olor a tierra fresca
y saber que no conoceré tu visión
cargada de emociones
y las crónicas heridas
henchidas de tanto sacrificio
es así como llegué a tu vida
con la fuerza dividida en pasión y destreza
el rumor de tu pecho lo siento
es como el alba que brota la luz
donde se proyecta
lo absurdo de tu desdén
y tu frigidez por la cual
mi escritura guiará alrededor
de tu olvido.
 
(De: Desterrado de tu cuerpo)
 
 
SENTENCIA
 
Aquí mis lágrimas
son el hierro que sostiene esta casa
habitada por los fantasmas que deambulan
a la hora
de la nada
ya nada es posible
estás lágrimas son lagunas de falsos recuerdos
y vanos juramentos
ahora los fantasmas se tienden sobre la mesa y saborean la
insípida cena
y si hay una esperanza la veo evaporarse
como el humo
del cigarrillo
que intento atraparlo y no lo consigo.
 
 
REMINISCENCIA
 
Lejano
aún inalcanzado en un tiempo
he vuelto a danzar en esta casa
y he vuelto y no para el tiempo
Lima ciudad desenfado nocturno
por encima de ella he levantado mis manos
para abandonar mi vida
conducida a radiar lo dulce y perfecto
en un punto
he vuelto a danzar en esta casa
y muerdo los versos que por primera vez escribí
depositado en la neblina
los ópalos escritos con sangre de lucidez
con ningún propósito
también en esta casa revolqué historias
diseñando palabras y jugué a tener
un matrimonio abismal en el concepto
de imperfección
mas toda bendición todavía es insoluble
ahora ninguna parte de la casa me conduce a la salida
sólo he vuelto a danzar en ella
creyendo tener sabiduría en edificarla
con las crónicas que un día alimenté
en columnas sostenibles
estoy sosegado por el terror y la locura
de los viernes
mi danza es ahora manicomio
en donde envejezco sin tregua.
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