Daniela Herrera Arguedas, Costa Rica, (2005). Estudiante de secundaria en el Colegio Gregorio José Ramírez Castro. Se emerge en la literatura desde los doce años, sus versos son libres y sencillos, sostenidos por un frágil hilo de melancolía, veleidades de una vida adolescente. Ganadora por tres años consecutivos en el Festival estudiantil de las artes en las categorías de cuento y poesía, participante en Voces de Fe por la creación por la Universidad Bíblica Latinoamericana con una intervención poética. Disciplina su escritura. Participa en cursos de Literatura por la Universidad Nacional de Costa Rica, revistas costarricenses como internacionales, encuentros poéticos, entrevistas culturales, Antología peruana, del río Volumen |||, Eternidad publicada por la revista Liberoamerica en el 2020. Además, es parte del Taller Literario Te doy mi palabra.  
 
Tempestad
 
Y así, cruel predilecta, así te alejas
en un vigor libérrimo de guerra
desdeñas mi idolatría
robas el sueño dilatado
que venera tus ojos kryptonita.
 
Ahuyentas la castidad
augurando victoria
taladras el poema
te imaginé reír con el miedo azul
caes al abismo y me arrastras.
 
En la profunda crisis
el recuerdo fisga con porfía
alma enferma de languidez
con el alegato ausente
imparable eco en el rincón
la súplica de tu existir
es como una bráctea frágil
que un huracán vapulea
y no te ensañas todavía.
 
 
Ausente
 
De mi apariencia macilenta.
 
Una indulgencia del pasado
farfulla el poema
brota un fenómeno
derrama cascadas purificadas
con la brisa pintada de azul
que desdibuja en su matriz.
 
El gesto entrañable de una flor marchita
febril lámpara que insiste en alumbrar
la carne viva de un trovador anclado
en su sendero de hinojos. Surge el alma bífida.
 
Y el poder de amor invoca
riberas semejantes a océanos
llanto inspirado en tormenta
de mi estropeado nacimiento
engendro catarsis
elegías en cada aniversario
todos los vivos se espantan al verme
mi hogar es el erebo.
 
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