Santa Rabia Magazine presenta cinco poemas de Antonio Ojeda (Estado de México, 1997). Es egresado de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas de la Universidad Autónoma del Estado de México por el Centro Universitario UAEM Amecameca. Ha publicado poesía en las revistas electrónicas Altazor (Chile), Liberoamérica (España/Argentina) y La libélula vaga (Suecia) así como en Norte/Sur en su primera época. Es fundador y director de Hiedra | Revista Electrónica de Literatura, proyecto que inició en mayo de 2020. Desde enero de 2021 es miembro de consejo de la revista y editorial Norte/Sur.
 
 
PERSIGNA
 
Por la señal a cuesta de mi frente.
libre, mas no del temor de los vivos
de la empatía que viene y va.
 
La deuda cabe en un meñique
para caminar juntos, o en un camino
que mira nuestro reflejo entre las piedras.
 
Mis estigmas procuran no verter el agua
ni el hielo, ni el musgo de los ojos.
 
Las sombras se vuelven estrellas,
las estrellas, un punto de fuga
y una vacuna que perdura congelada
en el dulce entre las fotografías,
entre cuatro tomos de un caballero triste,
seis máscaras que declaman
una oración nocturna que
a costa de sí misma
espera ganarse
 
el volver.


MI PAPEL SABE CUÁNTO
 
Mi papel sabe cuánto
he esquivado actuar
y poner dos sílabas
a su añejo sentimiento;
 
sabe que siempre quise
ser el triste.
 
En este pozo ahogado
                                   de sustancia,
sobre una calle oscura y congelada,
quiero darte el firmamento por partitura
 
Hoy quiero que sepas
                        que nada es mío
salvo las venas en mi pecho
que conducen a tu puerta.
 

BREVE PRÁCTICA QUIROMÁNTICA
 
Un par de versos
en las paredes de una
bocanada de invierno,
otra retirada a oscuras,
quizá un poema corto.
 
Una bitácora
con las páginas vacías.
 
Dicen que mañana no saben,
que ayer fue aquel futuro
que esperaba impaciente
en la ventana;
 
que fue hoy aquel día
que se escapó
como el agua que lee
las cuevas y las líneas
de las manos
 
que fue hoy el día
 
que ha visto que te fuiste.
 

EL LUGAR DE LAS TÓRTOLAS

Hay un monte,
            hay una amante;
hay un viajero
            que ha fracasado.
 
Hubo mil noches,
            mil lágrimas en el petate;
hubo un encuentro
                                   y
                        hubo un sol.
 
Y habrá soledad,
            pero habrá amante,
pero habrá trigo;
un salto al v
                        a
                                   c
                                               í
                                                           o
 
            y un pequeño momento.
 
                                                Hay un viajero.
Hay una amante,
hay un hogar.
 

AL AVE
 
El ave que nunca voló
vive de cantares en el valle.
 
Mi hogar; la bondad sufre
cuando la libertad le alcanza
y nos damos cuenta
de cuánto duele.
 
Tardé en entender
que nunca se trató
de huir a la extinción,
sino de cantar la belleza
y el duelo
de las hojas del otoño
 
 
 
 
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