Santa Rabia Magazine presenta una selección de poemas del poeta chileno Alberto Cecereu. (Valparaíso, 1986). Es Licenciado en Historia y Licenciado en Educación de la Universidad de Valparaíso y Magíster en Gerencia Educacional de la Universidad Mayor. Tiene estudios de Diplomado en Derechos Económicos y Sociales de los Pueblos Indígenas y otro en Comunicación Estratégica. Ha escrito los libros de poesía: Noticias sobre la inmanencia (Ediciones Altazor, 2005), Los exaltados (Ediciones Altazor, 2016), Los ermitaños (Trizadura Ediciones, 2018), El delirio (Ediciones Filacteria, 2019), todos publicados en Chile. Su último libro, Viajes (2020) fue publicado en Argentina bajo el sello Buenos Aires Poetry. Su poesía ha sido traducida al inglés, francés e italiano, además de ganar distintos galardones, entre ellos el Premio Enrique Lihn de la Universidad de Valparaíso. Actualmente es Director General de la revista web METRO arte+literatura y redactor de medios de comunicación de carácter independiente. Su próximo libro, Resistencias (Editorial Káhuil), es una recopilación de sus artículos, crónicas y textos de opinión.
 
   
de El delirio (Ediciones Filacteria, 2019)
 
 
2
 
 
Soñé que las palomas volaban como monedas
hacia las antiguas piletas de avenida 9 de julio
y ahí me esperaban las lechosas con sus
corona de carruajes, de maratones, de barricadas
extendiendo hacia mi cuello
 
y la avenida 9 de julio era un desierto
en verdad toda la Capital Federal era un desierto
 
              (tú eras un desierto y me mirabas)
 
todo era una gran meseta de arena ocre que destellaba rayos de colores reflejos de Historia como gritos
 
porque de los edificios abandonados de la avenida
colgaban millones de asentamientos humanos
que buscaban la esperanza en los astrólogos imaginarios
esos que ahora gobernaban los países abandonados después
de lo fines del mundo
 
soñé que el obelisco era una joya en el desierto morado
que del Río de la Plata solo quedaban los yacimientos petrolíferos
oxidados y disecados
 
           (tú eras el yacimiento y explotabas)
 
y danzaban las sectas de colores todos los viernes
al atardecer cantando los coros humanos
recordando la gloria que alguna vez hubo
cómo el mejor de los campeonatos de polo en los country y en las fincas
 
algunos andaban como en una bicicleta llevando
mensajes de los territorios perdidos más allá del desierto habitado
allá donde se supone no quedaba nadie
 
el eco de señales de radio
el griterío de los bebés abandonados
el llanto de los soldados en la cordillera
la agonía de los colonos que se ahogaron
en la última maratón de los que escapaban
de las inundaciones perpetuas transandinas
 
                 (ese país ya no existe pero tú sí)
 
y seguían andando como en una bicicleta
recitando los mensajes como poemas
como si con eso nacieran flores globos espejos burbujas
 
(tú eras las burbujas pero estaba el desierto y yo era el desierto)
 
 
 
13
 
gorda morena mujer metálica monstruosa de la cocina
experta en crear marraquetas con manjar
para endulzar los viajes transdimensionales
de las fantasías planetarias

el baile extraño de las comisarías de tus abrazos en clave secreta
casi sin medida
con tal de llevarme por los aires como un cometa en medio de la pradera
para sentir el calor del sol quemando mi cuerpo vendido

y ver el mundo desde lejos con la musiquita de Yuri la mexicana
que me cantabas al oído para adelantarme la muerte lenta
con tal de disecarme el corazón y devorártelo sin piedad
como si yo fuera un postre y el postre de tu boca

por los confines de la lavadora y la logia amarillenta
la armonía de las plantas
el silbido de la tetera hirviendo
hacías que existías haciendo nacer el verbo y el verbo se hizo carne
 
y las tazas de vidrio verde que se quebraban y se quebraban
como se quiebran las supernovas en el firmamento de los planetas
como el amor del mundo entero
y el amor de todos los pretéritos de las miradas y de tu mirada

el manjar era tu murmullo
el manjar era el manjar de tu vagina como tu murmullo
tus palabritas muertas en mi oído
prometiendo el mejor de los paraísos si yo moría como se mueren los animales
 
 
 
de Viajes (Buenos Aires Poetry, 2020)
 
Antropología
 
los antropólogos comenzaron a vestirse de harapos
y comenzaron              brutalmente
a robarse las reliquias de mis equipajes
encontraron un sinnúmero de artículos reservados
            una radio soviética a cuatro pilas para escuchar el olvido
            un diario norteamericano del imperio extinto
            un manual de mitología griega para reparar el sueño
            uno que otro utensilio asesino que sirva para conspirar contra el papa
            y de paso se dieron cuenta
            de métodos anticonceptivos
            para seguir amando
 
comenzaron                 estos sujetos
                                    brutalmente
a aplicar un cuestionario de mil preguntas
me cortaron la barba milenaria
y como si fuese normal
me desnudaron delante de un caserío desconocido
en el cual comían las lentejas con miel de vaca
 
para esto          les dije
me hubiese quedado en mi casa
cuidando de la mujer rubia de metro ochenta
un poco exuberante                 danesa
esa que hace rico el chocolate caliente
así como una espuma
 
para esto          les dije
hubiese venido desnudo a los valles calurosos
como una gaviota
y en vez de viajar de noche
haber mirado desde el cielo como suceden las guerras
en lugares comunes
 
los antropólogos comenzaron a vestirse de harapos
y comenzaron              brutalmente
a denominarme con frases no muy felices
e incluso aventuraron a particularizarme
entre tantos que éramos
así como muchos
en el grupo reunido de los perplejos
concluyeron a nombrarme condestable de los viajes
con título de gracia
con aeroplanos
 
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the new york times
tituló hoy:
“los dioses se hicieron mortales”
y al parecer
he visto por ahí
como los supermercados se han desalojado
como las grandes tiendas han sido saqueadas
como las galerías de arte descolgaron el techo
las calles amontonadas del vacío
el opio       flor silvestre en todos lados
                 he visto por ahí
los gatos inmóviles en las esquinas
prostitutas de estatuas
desangrándose a destajo
rosales del dolor como guirnaldas de colores
adornando clubes y colegios
he visto por ahí
todo lo visto tomando rumbo hacia alguna parte
¿los poetas?
                   lágrimas del viento
 
 
de La incompleta poesía (inédito)
 
Los secretos de la posesa de Albania
 
 
habíamos transformado estos días
en un paseo continuo sobre las playas de Ksamil
y siempre divisé esas cuatro islas de la costa turquesa
como vulvas azules emergiendo desde el sueño de neptuno


algo de locura había en eso

como por ejemplo
ese 8 de julio
se nos cortó la electricidad
y decidimos andar en bici
hacia los campos de alhelí
que aullaban hacia las casas blancas de ladrillos
donde vivía una posesa que se comía los libros de poesía de Pound
y vomitaba                   en consecuencia
el mármol oloroso
de los vestigios cerebrales
de los pantanos y del sol

se volvió una visita recurrente a la posesa
con el fin de buscar el sentido de la poética
con ella aprendí a escribir sátiras
juntos recitabamos alegorías como mantras
mirábamos los acantilados y el abismo
 
escribí textos sobre los ojos de la posesa y los tiraba a la playa de Lori
con el espectáculo de los voyeristas tartamudos
que se nos quedaban mirando

en esos textos encima de esas playas y nacidos de la exactitud
de la posesa
describí la inmensa geografía de este país
y los secretos de la catastrófica poesía
como escombros de constelaciones
que nacen en el Adriático

ví cómo se levantaban riscos perpretados por el agua
toneladas de sal rosada
olas de mar como un órgano de luz
con la sorpresa cenicienta de los ojos
 
 
Paraíso Mohawk
 
veo praderas amarillas
veo incendios humanos
veo a ryan gosling
transformarse en un gran torbellino
de sábanas blancas
en el lago ontario
al igual que una industria de poesía electrónica
veo trenes resplandecientes
veo una inmensa ciudad extraterrestre instalada
en el paraíso mohawk
ahí “donde los árboles se yerguen sobre el agua”
y como una danza
de automóviles
veo el devenir de los osos
en los bosques escarlatas
el fin de los territorios
más allá de la tiranía de los hombres
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