Santa Rabia Magazine presenta, en exclusiva, cuatro poemas del nuevo libro de Fiorella Terrazas “ESPINO(SZ)A”(2015).

Subir hasta el sol el día más luminoso de la tierra
(Poema a la Menstruación)
Elevaaaaarse
en compañía de los ojos verdes de la virgen desnuda
que sube con la potencia de un cohete a Júpiter con la ayuda de un atómico chorro de agua gasificada.
Todos los seres disfrazados de escarabajos a esta altura comentan sobre la catarsis de mi espíritu semidesnudo como cuerpo envuelto en mantas transparentes, que ellos cubren por miedo a ser calcinados con  fuego natural.
Aquel cuerpo que expulsa el líquido rojo,
miel de los dioses en el templo hecho de nubes,
ese vino que hace que los hombres alcancen la fuerza de titanes y luchen contra la opresión,
dándole fuerza a los impotentes que vuelan cometas mientras violan la inocencia de los días.
Me eleeeeeevo
se despiden los malditos animales silbando en la tarde, que el cielo es propietario de la estrella sangrante de mirada turbia,
de silencio caótico y desesperado,
alzan sus manos,
las mueven apuntando hacia el cuerpo que entregó su mente y sudor clandestino a todo el planeta dejándose desaparecer por el fuego,
bendito ser que formó cataclismos todos los meses para revolucionar por pedazos la tranquilidad de los humanos,
aquella bestia que viene desde los límites de la tierra,
con melena rojiza y aura encrespada
rompiendo ventanas/pateando las lunas
en la garganta del firmamento oyendo el silencio
pero siempre dibujando un corazón.


Eros
(Una mujer penetra por el culo a su hombre)
Yo, dueña del filo del mástil ardiente de deseo, babeado involuntariamente por su cuerpo dormido y solo, toco las teclitas de la máquina de escribir que es su pecho. Desde atrás toco, y palpita mi lengua dentro suyo. Es el segundo sexo: oloroso/agrio de un hombre aún no eyaculado, solo, triste y húmedo, toco su cuerpo con el cielo doloroso de mis senos, raspo con la mano que llevo marcada el corazón de su espalda, su sudor frío que se envuelve como humo en el firmamento, en el paraíso de los pezones desesperados que se clavan dentro suyo, le penetro.
Soy una vez más el filo de la navaja-animal, soy el delfín solitario que nada libre en un mar de hermosas lágrimas. Mis cicatrices que lo raspan son huellas de los azotes de la Luna, son las gotas tatuadas de un sexo bestial que descansa. Mi clítoris extraviado desde antes de nacer se desboca y grita, excreta las mismas alimañas y ácaros que siempre salen de su hocico.
Yo hago explotar a pulso cada uno de sus sentidos de hombre, aplacando su poder de león furioso, que ahora es un macho violado el cual aúlla despacito, hasta que la noche deja de ser noche, hasta que la brillante última gota de su espalda caiga por fin lentamente en una siniestra laguna de jugo de naranja que se halla en el suelo. Quedamos abrazados, somos los silenciosos monjes de este palacio que nace de nuestros cuerpos, formamos juntos las cavernas del exilio de los ecos, que dorados, transforman aquella obscuridad en una nueva selva virgen.
Alacrán
A veces, transformado en un alacrán
he amanecido sobre una figura de mujer y me la he comido,
exquisitamente, como se come un cesto de flores.
(Enrique Verástegui – LA MÁQUINA DEL CREPÚSCULO)
Esta mujer es la hembra que no da lugar al absurdo
la que dobla volcanes y pisa incendios
aquella sólida imagen que no causa espasmo
y aúlla 
despacito en la terrible sombra de la tempestad.
A las 11 y media de la noche cuando la tortura es obscena
esta hembra sale a trote porque así es como la reclaman
no existe en su vocabulario las palabras: bubi, coñito o lengüita rosada
sino que escupe la telaraña del odio y si se produce un sismo es esta mujer la que hace arder la siniestra agua del surrealismo.
¿Y cómo nació éste ímpetu / esta venenosa forma de la catástrofe?
¿De dónde salió éste alacrán que grita y señala para hacer añicos lo que toca?
Fue cuando la inmoralidad y la callejería copularon en un solo cielo
nació de las sesiones espiritistas con el padre del caos
nació de la tortura de la niñez
nació de la mierda que llenaba un hocico inocente
es decir: cayó goteando de una herida del planeta con amargo asombro
mientras la gente disfrutaba del silencio.
Aquel día las ratas decidieron enterrarse bajo la tierra y se las tragó el infierno
cuando las demás hembras se enfermaron de su sangre para banquete de los machos
y el terror el terror el terror
hizo pedazos un corazón puro dentro de las manos de una madre.
Ningún mutante aplacó su hambre de tertulia pagana ni su sed hedionda,
ella se colocó una máscara negra, y sin escrúpulos, asesinó a los que la trajeron a la vida
así, poblada de huesos ajenos dio sus primeros pasos hacia una nube
y aún ahora se estira en las calles tenebrosas coreando la canción de la muerte mientras saborea la pus de nuestra lengua
se mete hielo en la boca hambrienta
calma su esquizofrenia
y desaparece entre ruido y agujas
volviéndose fantasma en este, tu paraíso falso de tumbas.

Simoné
Mujer de malas intenciones hiéreme encima de la herida
Caigo sin lugar a donde llegar
Me humedezco
Me muero
Soy antílope o caballo de la muerte
Vivo esquizoide en una charco de sangre y me lavo con barro para ocasiones espaciales
Me gusta herirme excesivamente y nadar en el humo de un cigarrillo
Alguien flota en el aire y me convierto en abismo
Me estoy mojando en la sangre
Soy cuervo, uña, dios y demonio en el mundo
Me hundo y no encuentro escapatoria
Mujer, tú
Tu dulzura no me atemoriza
Pero tengo miedo y sudo frio
Tiemblo en la latitud de su dulce piel que me engaña
tengo el corazón hecho añicos
Como un souvenir o como una prostituta
Navego en el eterno océano de su música
Y esa es la que me lleva a la costa donde las aves dinosaurio no me hacen caso
Ni mi pensamiento freudiano ni mi filosófica negación a lo eterno me proveerá una sonrisa
Huyo hacia los acantilados para devorar un poco de paz entre tanta carne cruda con hongos
Pero no soy un buitre
Sino la vida cazada en un sistema frágil como una rosa, un manuscrito, un caracol, un hogar
Pero corro y corro y corro y corro
Y en la niebla, Dios me para,
me habla del pecado y yo sucumbo a sus bajos instintos
Entre la tristeza y la agonía de un tenedor,
Qué bipolar, qué enajenada, qué puta, qué mineral, qué aullido, qué ave, qué culpa
Y en algún lugar del cielo abandono tu mirada
Que me llama, me entierra en una pintura, entre tanto taxi, entre tanta lluvia
Y grito calamitosamente deseando una altura, unos cinco mil pies para arrojarme al vacío y olvidarme de mi padre y de mi madre en el fondo de este agujero que me pesa, que me fractura
Perra abandonada, desnuda y asustada
Tus letras no pesan nada, tu melancolía es la risa que decora los labios de tus seguidores, oigo repetidas veces cuando bebo cerveza en las frías cantinas, y pongo mi sencillo en la rockola
¡Libélula es tu corazóooooon!
Vuela y te meto plomo, te meto aire, te meto Microsoft
Furibunda mujer antílope, desmesurada, bella, exiliada
Simoné, eres una flor que pulverizaré con mi mirada hasta destrozarme los ojos.
FIORELLA TERRAZAS A.K.A. FIO LOBA
(Lima, 1990) Contadora Pública egresada de la UNFV, diseñadora gráfica y gestora cultural. Sus cuentos de ciencia ficción y terror han sido publicados en el fanzine El Horla y en antologías de terror de Pohemia Lux en el 2011. Sus poemas han sido publicados en diversas páginas web, revistas y blogs de poesía en países de Sudamérica y ha participado en el: “Festival de Poesía de Lima” en dos fechas, “Enero en la Palabra” en Cusco y Festival de Poesía Transfronterizo Tea Party en Arica y Tacna. Publicó la plaqueta de poesía “Dejo Cabellos en los Bares” en el 2013 con un formato cartonero hecho a mano. Acaba de publicar el muestrario de poesía ESPINO(SZ)A de manera autogestionada con Mano Editorial (Editorial fantasma de la autora)


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