Presentamos algunos textos del norteamericano E. E. Cummings, uno de los poetas esenciales del siglo XX. Parte de su obra está contenida en “Tulips and Chimneys” 1923; “Eimi” 1933; “No thanks” 1935 y “Collected Poems” en 1960. La traducción corre a cargo del poeta Franco Osorio Paredes (Lima, 1987) Licenciado en Periodismo (Universidad de Lima) y bachiller en Literatura Hispánica (Pontificia Universidad Católica del Perú). Es organizador de la ANTIFIL. Ha publicado los poemarios Mar de ecos (Ediciones El Viaje, México, 2014; Editorial Amotape, Perú, 2015)  y Exilium (Editorial Murcielagario, Ecuador y Ediciones Andesgraund, Chile, 2016). Poemas suyos han sido antologados en publicaciones de Chile, Perú, México, Ecuador, Bolivia, Argentina y España.




Desde que sentir está primero


desde que sentir está primero
quien cualquier atención preste
a la sintaxis de las cosas
nunca te besará plenamente
por estar completamente loco
mientras la Primavera está en el mundo
mi sangre lo aprueba,
y los besos son mejor destino
que la sabiduría
lo juro señora por todas las flores. No llore
– el mejor gesto de mi mente es menor que
el aleteo de tus parpados que dice
somos tal para cual: Entonces
ríe, en mis brazos recuéstate
porque la vida no es un párrafo
Y la muerte espero no sea un paréntesis


Llevo tu corazón conmigo


Llevo tu corazón conmigo 
(Lo llevo en mi corazón)
Nunca estoy sin él
(Adonde vaya también vienes, querida mía; y cualquier cosa que haga
por mí mismo es tu quehacer, mi amada).
No temo al destino
(pues eres tú mi destino, mi ternura)
No deseo mundo alguno
(pues hermosa eres tú mi mundo, mi verdad)
Y eres todo aquello lo que siempre ha significado la luna
y es acerca tuyo todo lo que siempre cantará el sol.
He aquí el más recóndito enigma que nadie conoce
(he aquí la raíz de la raíz y el brote del brote
y el cielo del cielo de un árbol llamado vida, el cual crece
lo más alto que pueda desear el alma o la mente ocultar)
Y es este el prodigio que custodia las alejadas estrellas:
Llevo tu corazón
(lo llevo en mi corazón)
Una connotación del infinito


Una connotación del infinito
agudiza el temporal esplendor de esta noche
cuando las almas que la frivolidad han olvidado
en humildad, señalando el fatal vuelo
de los mundos donde ésta Tierra es un sueño arrastrado 
hacia sedientas avenidas de muerte,
consideran por cuánto de sí mismas brillarán,
en el sereno resplandor de la eternidad.
Cuando lo que está en terciopelo 
fuera del enclaustrado pensamiento 
es como una cariñosa mujer por ser conocida;
y el hombre, cuyo aquí es siempre peor que la nada, 
experimenta por sí mismo el tremendo más allá –
en tal noche el océano a través de sus ciegas millas
de desmoronado silencio seriamente sonríe

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